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domingo, 12 de enero de 2014

LA HUCHA DEL AVARO

El dinero tiene valor mientras circula; la hucha del avaro deja perecer de hambre a su dueño.
Así, por profundamente grabado que esté un recuerdo de nada vale si no podemos hacerlo
aparecer, ponerlo en circulación. La evocación es el proceso que actualiza los conocimientos
adquiridos, y aunque la comparación parezca grosera, con el funcionamiento de un archivo
podemos comparar su proceso. Los recuerdos no se amontonan como las hojas que en otoño
el viento arremolina, sino se disponen como ordenados legajos. Cuando solicitamos al
archivero un documento, consulta primero su índice general; obtenida la denominación del
legajo busca después en el índice especial la característica que distingue al documento pedido
de otros similares y sin vacilaciones lo pone en nuestras manos. Procedió por sucesivas
aproximaciones y encadenamientos. Un dato da la clave de otro, y éste permite ubicar lo
pedido. En sus grandes rasgos, la mente procede de este modo. Veo un hombre en la calle y
en seguida me recuerda un amigo por su manera de vestir. En este caso el factor reproductor
es la imagen percibida en la calle, que por analogía, es decir, por ciertos rasgos comunes,
despierta el recuerdo que conservo de mi amigo. Tenemos, pues, una asociación, un
encadenamiento por semejanza. En cambio, si al ver una persona evoco su nombre, si una
palabra reproduce la que sigue en un verso, hablamos en seguida de contigüidad. La
asociación por contigüidad es fruto de la experiencia, pues resulta más íntima cuanto más
frecuente fue la repetición
conjunta de fenómenos ligados entre sí. En el ejemplo que
diéramos para grabar un nombre, la palabra Heilbrunner está indisolublemente unida al
crédito de la casa, a la calidad de nuestra producción, a los apuntes tomados; y cada vez que
estas imágenes actúen, el nombre de nuestro cliente también será evocado. La prontitud y
precisión de la evocación estará en razón directa con el número de asociaciones. Cuanto más
apuestas hace el jugador en la ruleta, mayor es su posibilidad de acertar. Del mismo modo,
cuanto mayor número de impresiones se asocian a un recuerdo, más pronta y fácil es la
evocación. En una palabra, podemos resumir estas condiciones fundamentales para quien
desea educar su memoria en dos reglas:
1) Toda representación tiende a reproducir otra representación que se le asemeja.
2) Tiende, además, a reproducir otras, a las cuales está ligada por la experiencia.