"Toda persona puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro" Santiago Ramón y Cajal. Premio nobel de Medicina (1906)
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martes, 2 de abril de 2013
¿es posible establecer una pauta sobre la atención colectiva?
Fang Wu y Bernardo A. Huberman, dos físicos estadísticos de losLaboratorios Hewlett-Packard en Palo Alto (California), creen que sí. Por eso han estudiado cómo actúan los usuarios de digg.com, un sitio web en el que los propios internautas deciden cuáles son las noticias a destacar entre la avalancha de información diaria. Y han dado con una cifra: 69 minutos, el tiempo medio que tarda en desvanecerse una noticia.
lunes, 1 de abril de 2013
El aire libre mejora la concentración incluso si hace frío
Salir a dar un paseo al aire libre ayuda a mejorar la concentración, incluso cuando hace frío, según revelaba una investigación de la Universidad de Michigan publicada en Psychological Science. Según los autores, caminar por el campo o pasear por un parque, tanto si hace calor como si hace frío, aumenta la memoria y la atención mejoran en un 20 por ciento después de una hora de interacción con la naturaleza.
Los investigadores piensan que los resultados pueden tener repercusiones más amplias y ayudar a personas que padecen de fatiga mental. También se ha demostrado que interactuar con la naturaleza disminuye el tiempo de recuperación de pacientes de cáncer.
Las distracciones y el bullicio de las calles de la ciudad con personas cruzando las calles estimula a la gente, pero parece que consume atención y memoria, mientras que la naturaleza tiene un efecto calmante y regenerativo en las personas.
Los investigadores también probaron la teoría mostrando imágenes urbanas y de naturaleza y nuevamente los resultados fueron los mismos: cuando se mira fotografías de la naturaleza, la memoria y la atención mejoran en un 20 por ciento, pero no al mirar imágenes de las zonas urbanas.
Los investigadores piensan que los resultados pueden tener repercusiones más amplias y ayudar a personas que padecen de fatiga mental. También se ha demostrado que interactuar con la naturaleza disminuye el tiempo de recuperación de pacientes de cáncer.
Las distracciones y el bullicio de las calles de la ciudad con personas cruzando las calles estimula a la gente, pero parece que consume atención y memoria, mientras que la naturaleza tiene un efecto calmante y regenerativo en las personas.
Los investigadores también probaron la teoría mostrando imágenes urbanas y de naturaleza y nuevamente los resultados fueron los mismos: cuando se mira fotografías de la naturaleza, la memoria y la atención mejoran en un 20 por ciento, pero no al mirar imágenes de las zonas urbanas.
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lunes, 25 de marzo de 2013
Breve historia de la mnemotecnia
Por cortesía de Mnemotecnia.es(Luis);
Capítulo 4
Siglos XVII y XVIII
En 1648 se publica en Alemania una obra clave en la historia de la mnemotecnia, la Relatio Novissima ex Parnasso de arte reminiscentiae de Johann Just Winkelmann (aunque firma el libro con el pseudónimo de Stanislaus Mink von Wennsshein). Aquí encontramos por primera vez una técnica basada en el sistema número/letras, que mediante la asignación de determinadas letras a ciertos números, por traslación, convierte cualquier cifra en palabra.
La técnica consiste en crear breves frases memorativas, fáciles de recordar, en las que destaca una palabra clave que representa, según el sistema número/letras, el año del hecho descrito en la frase. Por ejemplo, para recordar la fundación de la universidad de Leiden en 1575 propone esta frase: “Auf dem PLäNLe muß man viel leiden”, donde destaca la palabra plänle, cuyas consonantes, en mayúsculas, señalan a la cifra del año.
Aunque los ejemplos muestran cómo recordar fechas de hechos históricos, Winkelmann propone la misma idea para memorizar cifras de diversas materias. Esta técnica rompe con toda la tradición mnemotecnica, históricamente basada en los lugares e imágenes del método loci.
Sin embargo, la idea de convertir cifras en palabras al objeto de que sean más fáciles de recordar ya está presente en la obra de un matemático francés, Pierre Hérigon, que en en su Cursus mathematicus de 1634 propone un sistema número/letras, aunque algo primitivo, pues otorga valor a todas las letras -incluyendo vocales- y se limita a generar palabras carentes de significado.
Pero no parece que Winkelmann se inspirase en el trabajo del francés. Poco antes de que publicase su obra, en 1647, encontramos un libro de historia firmado por Johannes Buno donde apreciamos, impresas en los margenes, palabras que representan la fecha de los hechos descritos en el texto según el mismo sistema de Winkelmann. Es fácil pensar que tanto Buno como Winkelmann están tomando su sistema número/letras de un autor previo, para nosotros desconocido.
Sea como fuere, el hecho es que esta nueva técnica logra cierto éxito: aparecen libros que no son más que una recopilación de frases memorativas -con su correspondiente palabra clave-, e incluso llama la atención de aquellos filósofos de la segunda mitad del siglo XVII que alguna vez soñaron con crear una lengua universal, entre ellos Leibnitz, al que algún despistado ha llegado a atribuir la invención del sistema número/letras.
En cualquier caso, corren malos tiempos para el arte de la memoria. El llamado siglo de las luces, en lo que mnemotecnia respecta, bien pudiera llamarse el siglo de la oscuridad, pues el panorama es desolador: a lo largo de todo el siglo XVIII apenas hay nada que destacar. Tan sólo encontramos una excepción, el Memoria technica de Richard Grey.
Grey publica su libro por primera vez en Inglaterra en 1730 con el subtítulo de “a new method of artificial memory” y, en efecto, poco hay aquí de la mnemotecnia clásica. Centra toda la obra en una sola técnica, la de las frases memorativas de Winkelmann: en el primer capítulo explica cómo convertir cifras en palabras mediante el sistema número/letras y dedica el resto de la obra a enseñar, con cientos de ejemplos, cómo crear frases memorativas para todo aquello que deseemos recordar. Ni rastro del método loci ni de nada que se le parezca.
El libro alcanza un éxito insospechado: se conocen 23 ediciones distintas -principalmente se iban actualizando y añadiendo listas de frases memorativas- y estará periódicamente reimprimiéndose durante 150 años.
Para citar este documento, reproduzca la siguiente línea:
SEBASTIÁN PASCUAL, Luis. Breve historia de la mnemotecnia [en línea]. Texinfo ed. 1. Mnemotecnia.es, Marzo 2013 [ref. de 20/03/2013]. Disponible en Web:.
SEBASTIÁN PASCUAL, Luis. Breve historia de la mnemotecnia [en línea]. Texinfo ed. 1. Mnemotecnia.es, Marzo 2013 [ref. de 20/03/2013]. Disponible en Web:
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domingo, 24 de marzo de 2013
Breve historia de la mnemotecnia
Por cortesía de Mnemotecnia.es(Luis);
Capítulo 3
El renacimiento
A finales del siglo XV se producen una serie de hechos que darán lugar a uno de los periodos más fructíferos e interesantes de la mnemotecnia.
Por un lado, aparecen los primeros textos dedicados exclusivamente al “ars memoriae”. Si hasta ahora esta materia la veíamos como un capítulo dentro de una materia mayor, por estas fechas aparecen los primeros manuales dedicados exclusivamente al arte de la memoria, como el ars memoriae de Publicius (hacia 1475) o el Phoenix de Pedro de Rávena (1491).
La aparición de la imprenta, que ya empieza a estar presente en algunas las principales ciudades europeas, va a propiciar la rápida difusión de estos textos, que tienen muy buena acogida. La prueba es que durante el siglo XVI los manuales de mnemotecnia se cuentan por docenas, llegando algunos a convertirse en auténticos best-seller. Entre los más reconocidos hoy, por ser quizás también los más completos, está el Congestorium artificiose memorie (1520, aunque generalmente se cita la edición de 1533) de Johannes Romberch y el Thesaurus artificiosae memoriae (1579) de Cosmas Rossellius.
Desde el punto de vista mnemotécnico, la novedad es el método del abecedario. No es que el sistema se invente ahora, su origen probablemente esté en la edad media (Boncompagno da Signa ya menciona algo sobre unos “abecedarios de imágenes” en su Rethorica Novísima de 1235) pero es por estas fechas cuando aparecen los primeros alfabetos visuales y encontramos la explicación del sistema, así como diversas variantes.
La más atractiva, con sus ilustraciones, es el sistema letra/figura, donde cada letra se representa mediante algún objeto cuyo trazo recuerda la letra en cuestión: la A es un compás abierto o una escalera de tijera, la B un laúd, la C una herradura, etc. [+info]
La más prolífica es el sistema letra/inicial, donde cada letra se representa mediante algo cuyo nombre empieza por la letra indicada. Se pueden crear listas con amigos y conocidos (A: Antonio, B: Benedicto, etc.), con animales (A: Aguila, B: Buho, etc.), con oficios (A: Abad, B: Barbero, etc.), con objetos (A: Atril, B: Ballesta, etc.), con órganos del cuerpo (A: Auris [oreja], B: Barba, etc.).
Pero al mismo tiempo que la mnemotecnia alcanza un auge sin precedentes, también van cogiendo fuerza algunos argumentos desfavorables. Los humanistas del renacimiento, por ejemplo, eran totalmente contrarios a las técnicas de memorización: consideraban que estas técnicas tan sólo facilitaban la repetición mecánica, como el loro que pronuncia unas palabras sin saber lo que está diciendo. Para Erasmo de Rótterdam, Luis Vives y muchos otros, la verdadera memoria era aquella derivada del estudio, análisis y comprensión de la materia, es decir, del conocimiento; cualquier otra cosa les evocaba oscuras prácticas medievales donde estudiar era repetir las palabras del profesor sin ser consciente de su significado.
Esto, sumado a otras cuestiones igualmente desfavorables, hará que a principios del siglo XVII el arte de la memoria esté ya en franca decadencia. La sentencia final suele atribuirse a Descartes, cuando en su Cogitationes Privatae (1619-1621) llama necio -literalmente- a Lambert Schenkel, el maestro de mnemotecnia más conocido de la época. La mnemotecnia pasará a ser una materia marginal, totalmente ignorada, cuando no desprestigiada, en el entorno académico o intelectual.
Para citar este documento, reproduzca la siguiente línea:
SEBASTIÁN PASCUAL, Luis. Breve historia de la mnemotecnia [en línea]. Texinfo ed. 1. Mnemotecnia.es, Marzo 2013 [ref. de 20/03/2013]. Disponible en Web:.
SEBASTIÁN PASCUAL, Luis. Breve historia de la mnemotecnia [en línea]. Texinfo ed. 1. Mnemotecnia.es, Marzo 2013 [ref. de 20/03/2013]. Disponible en Web:
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sábado, 23 de marzo de 2013
Breve historia de la mnemotecnia
Por cortesía de Mnemotecnia.es (Luis);
Capítulo 2
En la edad media
La caída del imperio romano supuso el fin de una cultura y la pérdida de unos conocimientos que tardarían mucho tiempo en volver a ser re-descubiertos. Tal es el caso de la mnemotecnia, de la que no volvemos a tener noticias hasta el siglo XIII, bien entrada la edad media.
Cuando San Alberto Magno, pero sobre todo su aventajado discípulo Sto. Tomás de Aquino, estudian la obra de Aristóteles, encuentran un título donde el filósofo aborda el tema de la memoria. Esto les recuerda aquel viejo tratado de retórica donde se describían unas técnicas de memorización (la Rhetorica ad Herennium, por entonces atribuida a Cicerón), y tomando dos ideas de aquí y dos de allá, Sto. Tomás compone cuatro reglas para mejorar la memoria que aparecen en su Summa Theologiae, escrita entre 1265 y 1272. [+info]
En lo que a mnemotecnia respecta, las palabras de Sto. Tomás no son gran cosa, pero despiertan el interés por el olvidado arte de la memoria entre los religiosos que estudian la doctrina del doctor angélico. Y así es como aquellas reglas que enseñaban a los oradores romanos a memorizar sus discursos, ahora enseñarán a los predicadores medievales a memorizar sus sermones.
Pero esta mnemotecnia medieval presenta una singularidad: a menudo renuncia a las imágenes extrañas. En el desarrollo del método loci normalmente asociamos los asuntos a recordar con el lugar de la ruta improvisando una imagen absurda, extraña, llamativa, etc. que fije un vínculo entre el lugar y el asunto; en la edad media la técnica es la misma pero no se emplea este tipo de imagen, los diversos datos a recordar sencillamente se depositan en el lugar de la ruta sin recurrir a ningún tipo de absurdos.
La explicación que se ha propuesto para este hecho es que los sacerdotes no sólo usaban la mnemotecnia para memorizar su sermón, sino que la compartían con el auditorio para que también sus fieles, al terminar la misa, recordasen la palabra de Dios. Por tanto, utilizarían imágenes simples que fueran comprensibles por gente sencilla y sin instrucción.
Para facilitar el recuerdo de los asuntos situados en cada lugar, ya que la asociación era muy débil, lo que se hacía era improvisar rutas que guardaran alguna similitud o evocasen la materia que se estaba memorizando. Esto lleva a la proliferación de diversos tipos de rutas que usar con el método loci. Veamos algunas de las que sugiere el franciscano Francesc Eiximenis en su Ars praedicandi populo (compuesto hacia 1377):
Unas están inspiradas en la retórica romana, como el recorrido por las distintas capillas o elementos que encontramos dentro de una iglesia, o elementos destacados de las ciudades que atravesamos camino de Santiago de Compostela. Otras parten de conceptos medievales: la figura humana, como símil de la estructura social, sugiere una ruta por las diversas partes del cuerpo; el universo formado por esferas invita a un trayecto a través de las mismas, desde el cielo empíreo hasta el centro de la tierra. También los acrónimos pueden verse como una ruta, donde cada letra es un lugar que recuerda a determinado asunto que empieza precisamente por dicha letra [+info].
Para citar este documento, reproduzca la siguiente línea:
SEBASTIÁN PASCUAL, Luis. Breve historia de la mnemotecnia [en línea]. Texinfo ed. 1. Mnemotecnia.es, Marzo 2013 [ref. de 20/03/2013]. Disponible en Web:.
SEBASTIÁN PASCUAL, Luis. Breve historia de la mnemotecnia [en línea]. Texinfo ed. 1. Mnemotecnia.es, Marzo 2013 [ref. de 20/03/2013]. Disponible en Web:
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